Mujer, volvería...





Volvería, Mujer, volvería al abandono de  tus brazos, aunque me hicieses pedazos, volvería, arrastrando mi culpa como un perro muerto, volvería, con toda mi vida en los bolsillos, como un circo, como un petardo, como un traje funerario, volvería, sin duda volvería ensimismado como vuelven los jóvenes combatientes trasnochados por las bombas, volvería gritando ya no tengo sueño, ya no tengo hambre, ya no tengo remedio, escondido entre una nube de viudas delirantes, remolcando mis botas por un compas  de enmarañados recuerdos, con las uñas largas por si desfallecen las piernas, volvería ciego como un espejo, como una mala apuesta, volvería murmurando, ese cura gordo se ha tragado mi buena estrella y camina tambaleante con una sonrisa en la boca y ¿qué hay del resplandor en mis ojos? A mí no me abras si vuelvo borracho, Mujer, todo se ha vuelto oscuro en la ciudad de mis entrañas pero yo volvería, si, volvería cargado de sujetadores grandes, botellas rotas, calcetines reciclados, volvería sin camisa, sin sexo, convertido en un aire pálido, débil, escurridizo, lleno de indigestos remordimientos, con un reloj suizo sin pájaro plantado en el pecho, con un pasado lánguido de apático oficinista, sin haber pagado la hipoteca, volvería desorientado, deslucido, apagado, piedra fría entre la lumbre apagada de mis sueños, gritando el hombre que soñé se escurre por las rendijas de mis manos, volvería, Mujer, sólo así volvería


Barcelona/2008




En la realidad ficcionando la realidad...





En este escrito, que podríamos bautizar venturosamente como Educando al cretino (pero que no lo haremos debido a que todos nuestros amigos son un poco cretinos), suceden cosas extrañas. Una mañana, mientras me hidrataba con café (cosa rara en mi, prefiero cebar mate), leí en un correo electrónico:

...no la comprendo. Cuándo estábamos juntos ella era diferente. Hace seis meses decidí terminar la relación. Nos vemos diariamente debido a que trabajamos juntos, y en el último tiempo la veo completamente cambiada... ¿Qué pudo haber pasado?... (El resto de la epístola electrónica es una secuencia de oraciones lacrimógenas sin importancia).

Al leerlo pensé: -Este café es una cagada, quién me manda a tomar café. y luego ¿Es que los hombres jamás entenderemos a las mujeres?

Es absurdo encarar la cuestión desde la lógica masculina, particularmente porque la interrogante está planteada en términos erróneos. Es lo mismo preguntarse por qué no entendemos a las mujeres que por qué no comprendemos los principios de la física cuántica. Es decir: no comprendemos porque nunca nos hemos tomado la molestia de estudiar la física cuántica, ni de escuchar a una mujer.

Por inquietante que parezca, las mujeres se comunican. Y su comunicación flota en tantos niveles que es normal que nosotros nos perdamos en el camino. El hombre cuando menciona algo generalmente se refiere a ese algo y nada más. Pero una mujer jamás habla de una sola cosa, y mientras usted, querido lector absorto, se devana los sesos tratando de entender a su ex novia, y su novedosa inclinación por otros caballeros, le recordamos que ella le brindó, oportunamente, toda la información necesaria para comprenderla.

-¿De dónde hemos sacado la idea de que las mujeres necesitan ser rescatadas? -me interrogué, lacónico- Estamos habituados a jugar con el disfraz de un héroe que no somos, y que ellas no necesitan. Ciertamente hay damas que fantasean con príncipes azules (la estulticia no sólo es un bien masculino), pero esta sub-especie femenina se encarga por sí sola de dotar de principados a cualquier gil, de modo que no vale la pena analizarlas. La mujer que nos interesa no busca otra cosa que un compañero -o una compañera, agregué, enardecido, con una voz retumbante y familiar recordándome las cuestiones de género-, y esta cualidad, querido lector abúlico, no se adquiere mediante la lectura furtiva de Cosmopolitan o Gente, o Caras, sino de la exploración de la verdadera masculinidad.

Para entender a las mujeres es necesario escucharlas, y cómo aquí no podemos escucharlas a todas, yo por mi parte he seleccionado la voz y las palabras de una muy especial. Que sea esto a partir de ahora, que reafirme mi corrección y mi encuentro con lo buscado.



Omar Coello/Llué-Asturies- Madrid/2012





Pienso...





¿La mejor cosa del mundo es?
Los girasoles de junio perlados por el rocío de mayo;
El dulce tibio viento del sur diciendo que no lloverá;
La Verdad, despojada de crueldad con los amigos;
La Belleza, hasta agotar su orgullo no envanecida;
El Amor cuando somos amados de nuevo;
La mejor cosa del mundo es,
algo fuera de ella, pienso.

Madrid/2012



Dolor dolor...





Les digo que la pena sin esperanza es pena sin pasión,
y que sólo los hombres incrédulos sienten dolor.

Furiosos por la angustia en el aire de la noche,
se aúpan hacia el trono de Dios vociferando conjuros.

En un desierto pleno de almas, yace el silencio desnudo
bajo el albo celeste y vertical ojo del cielo absoluto.

El hombre de corazón profundo expresa la pena
por sus pesares en el silencio, más queda mudo,
como una estatua descomunal erguida en eterna piedra.

Pueden tocarlo, la piedra de sus ojos nunca se humedece,
pues si llorar pudiese, podría surgir y desaparecer.



Madrid/2012




Fenecer de deleites...





Podría estar más solo sin mi soledad,
estoy a mi destino tan habituado,
que tal vez la otra paz,
podría interrumpir en la oscuridad
y llenar los vacíos del pequeño cuarto,
demasiado escaso en su medida
para contener el misterio de ella.

No estoy habituado a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento,
sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
fenecer de deleites.


Madrid/2012




La Técnica de Seducción Infalible (TSIPS).





La Técnica fue pensada por Eugenio Torres, hombre inestable pero genial, quien cansado de recibir negativas furibundas de parte de las mujeres más hermosas del barrio decidió tomar la vaca por las astas.

Leyó psicología femenina y oscuros tratados de numismática, comparó estudios de seducción con antiquísimos volúmenes de estrategias militares y ajedrecistas. De esa fusión insólita extrajo la piedra filosofal de la seducción, el santo grial de los famélicos del amor.

Pero el objetivo de Torres no era conquistar a todas las mujeres, tampoco volverse deseable para todas. Toda la TSIPS (Técnica de seducción infalible para el semiletrado) está pensada para una mujer en particular, una sola de la hueste femenina, Laura Ambrosi.

Durante años, sistemáticamente, Ambrosi había rechazado todas y cada una de las sugerencias amorosas de Torres. El hombre lo había intentado todo: cartas, poemas, música, ring-raje, pasacalles, pancartas, declaraciones radiales, llamadas telefónicas, solicitadas, obituarios acalorados, sin que nada diese en el clavo.

La Técnica de Seducción Infalible estuvo lista el 22 de noviembre de 1996. Llovía.

Confiado en los largos años de estudio, Eugenio Torres se encaminó hacia donde residía el amor de su vida.

Ella lo recibió en la puerta.

-¿Qué querés?
-Decirle algo.
-Decilo y andate.
-Cierre los ojos, Laura.
-¿Qué?
-Cierre los ojos. Prometo que si lo hace nunca más volveré a molestarla.

Los Hombres Ausentes del Mythocordia, antro de mala muerte y grandes amigos, aguardaban enfrente para atestiguar ese hecho prodigioso.

Laura Ambrosi cerró los ojos. Eugenio se abrió su saco, se acercó, apoyó sus labios ajados sobre la oreja derecha de la joven, murmuró una frase, un algo. Ella abrió los ojos, ahora bañados en lágrimas.

Lo besó temblorosamente, como si temiese algo irreversible.

La frase de la Técnica de Seducción Infalible reposa en el galpón del bar, junto al revólver que Eugenio Torres siempre llevaba debajo del saco.


Madrid/2011-2012



El amor...




El amor resguarda mi corazón
en un cantar de alegría,
mi pulso tiembla con su melodía;
mientras las frías ráfagas del invierno soplan
sobre mi, como una dulce brisa de verano.

El amor ondula sobre el velo del amanecer,
y descansa en los rayos del crepúsculo;
el calmó el trueno de la tormenta
e iluminó todos mis sentidos.

Oh cielo, perdona que haya sumergido mi vida
en un oscuro sueño de amor que me pidió ser olvidado.

Las lágrimas de la angustia alguna vez
lavarán la pasión de mi sangre,
el paso del tiempo quiebra ese placer diario.

El amor me equilibra a través del día,
y en sueños me acompaña por las noches,
ningún mal puede husmear mi vida,
pues mi espíritu es etéreo como las estrellas.



Madrid/2011





Desde ahi...




Brinda por mí sólo con los ojos
yo brindaré con los míos,
o soltaré un beso en la copa,
y no pediré más vino.

La sed que nace del alma
exige un vino divino,
y aunque pudiese beber el mejor de todos,
no lo cambiaría por el tuyo.

Un ramo de flores te fue enviado,
no tanto para premiarte
sino para darle la esperanza
de que no se marchitara;
más sobre el apenas respiraste
y lo enviaste de nuevo hacia mí.

Desde ahí crece y huele, lo juro,
no a sí mismo, sino a vos.


Madrid/2012




La tempestad, el tiempo, la vida y la muerte...





Como un cortejo lento, acompasado y frío
en el silencio siento pasar hora tras hora,
cuando vos estás lejos, mi vida toda se apena,
y al susurro de tus pasos hasta en sueños sonrío.

En mi lejanía, grave como un gesto sombrío
yo sé que volverás, que brillará otro albor;
revivirá en mis ojos tu sonrisa,
que la cruzaba alegre como el cristalino de un río.

Un día, al encontrarnos tristes en el camino,
yo puse entre tus manos pálidas mi destino
¡Y nada de más grande jamás te ofrecerán!

Mi alma es frente a tu alma como el mar frente al cielo,
pasarán entre ellas, tal la visión de un vuelo
¡La tempestad, el tiempo, la vida y la muerte!


Madrid/2011