Cuando el amor es mudo...





Podés decir que no te amo
porque ya no juego con tu cabello,
ni me paso el tiempo besándote;
también podés reprocharme que no invento
un juego para las niñas de tus ojos.

Juro por la religión del amor:
cuando menos lo voy diciendo, más amo.

Solo los dolores leves pueden expresarse,
se sabe que los barriles llenos no hacen ruido.

Las aguas profundas son silenciosas,
las corrientes ruidosas no tienen hondura.

Por eso, cuando el amor es mudo
expresa una profundidad
y esa profundidad es infinita.

Y ya que mi amor es tácito,
comprenderás que hablo poco
porque amo demasiado.


Madrid/2011








El amor es suficiente (Quién fuera)...






El amor es suficiente, aunque el mundo disminuya,
y los bosques no tengan voces salvo la voz de la pena,
aunque el cielo sea demasiado negro para los débiles ojos
que perciben el rubor dorado de las flores creciendo debajo,
aunque las colinas sean pilares de sombras y el mar una maravilla oscura
y ese día dibuje un velo sobre todos los hechos pasados,
que sus manos no harán temblar, que sus pies no harán vacilar,
el vacío no agotará ni el miedo alterará
estos labios y estos ojos de amante y amado.


Madrid/2011

Consuelo y soliloquio del corazón...





Y en las horas más ruidosas de la razón,
todavía existe un incesante susurro: Te amo;
único consuelo y soliloquio del corazón.

Vos moldeas mi esperanza, vestida en mi interior;
liderando todas mis palpitaciones, fluyendo en mi dolor.

Vos yaces en mis muchos pensamientos, como la luz,
como la dulce luz del crepúsculo,
o la visión anticipada del verano rompiendo en el arroyo
nubes reflejadas en un lago.

Y mirando hacia el cielo que se arquea sobre vos,
muy a menudo, bendigo al Dios que me ha hecho amarte así.


Madrid/2011

Amor de mi vida...





Temo tus besos, gentil estela fugaz,
vos no necesitas temer los míos.

Mi espíritu abrumado en el vacío,
no puede atormentar el tuyo.

Temo tu porte, tus gestos, tu razón,
vos no necesitas temer los míos.

Es inocente la devoción y el sentido
con los que te adora mi corazón.


Madrid/2011



He contemplado la totalidad...





He experimentado lo peor,
lo peor que el mundo puede forjar,
aquello que urde la vida indiferente,
perturbando en un susurro
la oración de los moribundos.

He contemplado la totalidad, desgarrando
en mi corazón el interés por la vida,
para ser disuelto y alejado de mis esperanzas.

Nada resta ahora ¿Por qué vivir entonces?
aquel rehén, que el mundo mantiene cautivo
otorgando la promesa de que aún vivo,
aquella esperanza de mujer, la pura fe
en su amor inmóvil, que celebró en mi su tregua
con la tiranía del amor, se han ido.

¿Hacia dónde?
¿Qué puedo responder?
¡Se han ido! ¡Debería romper el infame pacto,
¡Este vínculo de sangre que me ata a mi mismo!
en silencio lo he de hacer.


Montevideo/Madrid/2011


Con las manos vacías...




Allí pasa la gente indiferente,
aquellos que llaman a sus almas propias,
allí por el camino donde vago
como un solitario y ocioso espíritu.

Ah, pasando la rompiente de las olas,
en mares que no puedo abarcar
con mi alma, mi corazón, y mis sentidos,
el mundo infinito es ahogado.

Su locura no tiene cuerpo,
debajo del azul del día,
que brinda al hombre y la mujer
el dulce exilio de sus espíritus.

Allá, las flores no lo consuelan;
del este al oeste de la tierra,
yace perdido eternamente
el corazón fuera de su pecho.

Acá, por el laborioso sendero,
con las manos vacías camino:
Hasta que en la mañana trágica
vea los despojos de mi propia esperanza.


Madrid/2011